El deseo de muchos hombres homosexuales de ser padres no es nada nuevo. Durante siglos los gais se casaban con una doble finalidad: ocultar su orientación -y tener aceptación social- y fundar una familia.

Los cambios científicos y sociales del siglo XX propician un vuelco en la institución familiar y aparecen nuevos modelos. Nuevos patrones que se extienden y que, con el matrimonio igualitario, dan la puntilla a un sistema monolítico que había funcionado durante milenios: el de la familia reproductora heterosexual.

Se trata de un cambio que, como suele suceder, trae aparejado un dilema. Porque la verdadera cuestión que conlleva la legalización de los matrimonios homosexuales es la de la parentalidad/marentalidad. ¿Pueden dos mujeres ser madres de un mismo niño? ¿Una pareja de hombres  puede ser padres de una niña a la vez?

La respuesta es evidente: ¡Sí! Pero, aceptado esto, queda por definir cómo se materializa esta realidad.

Hace un tiempo se podía leer, en un blog gayfriendly, que «Javier Camacho tiene 40 años y desde los 20 quería tener un hijo. Su problema, por entonces, era doble: ser gay y querer ser padre. Desde el principio tuvo en claro que no iba a renunciar a su orientación sexual para lograrlo. “Empecé a ver la manera y a madurar la forma que a mí me pareciera la mejor para ser papá siendo gay. Hubiera sido más fácil salir con alguna chica y hacer ‘como que’….pero no era mi intención…».

Como Javier, muchos gais piensan en construir su familia. Un anhelo, un derecho, al que buscan dar respuesta, como hacen todos los días tantas y tantas personas. Una respuesta que siempre es íntima y personal.

Hoy, las vías para que llegar a la paternidad gay son más variadas que las que se perfilaban hace pocas décadas e incluyen:

  • Matrimonio/pareja heterosexual
  • Coparentalidad
  • Gestación subrogada o gestación por sustitución (GS)
  • Adopción
  • Acogimiento

El siglo XXI ha supuesto una verdadera transformación en las reivindicaciones de nuestro colectivo, que se han focalizado de manera especial en la maternidad/paternidad.  Así, en julio de 2011, activistas de familias LGBTI* de todo el mundo se reunieron en Florida y celebraron el Primer Simposio Internacional de Organizaciones de padres/madres LGBTQ. El Simposio brindó la oportunidad de establecer una cooperación continua (en áreas como la investigación, la visibilidad o el derecho) y el desarrollo de recursos y programas para familias LGBTI* de todo el mundo. Fue llevado a cabo por Family Equality Council, el principal defensor de las familias en USA, la Red de Asociaciones de Familias Europeas LGBTIQ* (NELFA) y la Red Canadiense de Padres LGBT.

Uno de los resultados clave de aquel evento fue la decisión de celebrar el Día Internacional de la Igualdad Familiar (IFED, International Family Equality Day), un día oficial y mundial de concienciación LGBTI* que tiene lugar todos los años el primer domingo de mayo.

El IFED pretende, desde el orgullo, la visibilidad y la alegría, hacer reflexionar a la sociedad y terminar con la diferenciación y los ataques a familias en función de cómo se construyen o del género u orientación de los progenitores. Y en ello está  mucho del activismo LGTBI* de nuestros días, que reivindicará otra vez respeto e igualdad este domingo 6 de mayo de 2018 https://internationalfamilyequalityday.org/

El lema del IFED de este año es «Children’s Rights Matter» «Los derechos de los niños importan». Importan y son importantes. Y hay que defenderlos en todos los ámbitos porque, como sabemos bien padres y madres, nuestros hijos e hijas son señalados por cómo es su familia, porque se les niega el reconocimiento de su filiación, porque ven como sus madres y sus padres son obligados a adoptarlos, porque se olvida que merecen igualdad real, porque se les niega el derecho a existir.

El IFED se creó como un signo de solidaridad y fortaleza y para promover esa Igualdad que permita acabar con las diversas discriminaciones y fobias que perviven en relación a los otros modelos familiares.

Ojalá este próximo mayo sea el día que la sociedad española se abra definitivamente a esta idea. Ojalá suponga el fin de la marginación en función de cómo se construye una familia. Ojalá permita reconocer que las familias somos todas iguales. Incluidas las creadas por hombres gais, acreedoras al mismo trato y mismo respeto que otras.

Sea por adopción, método ROPA, gestación subrogada, coparentalidad, acogida, reproducción natural, inseminación artificial, o cualquier otra vía, todas las familias merecemos la misma dignidad.

Todas las familias somos iguales.

Todas las niñas son iguales. Todos los niños son iguales.

 ¡Feliz IFED 2018!

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