Ay, la Iglesia Católica. Un día te da una de cal y otro una de arena.

Así como un día el Papa Francisco se reúne con madres y padres de jóvenes LGTB y les dice que Dios los ama tal como son, al siguiente los obispos polacos piden terapias de conversión para lesbianas y gays.

Después otro día el Papa defiende las uniones civiles de homosexuales al considerar que tenemos derecho a formar familias legales, y al siguiente nos llega una noticia como esta, en nuestro país, en Menorca.

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El Obispado de Menorca, al enterarse que una de sus catequista, que hacía clases en el Centre Catequístic de Sant Miquel de Ciutadella, se había casado el fin de semana con su novia, la despidió por «incoherente», por «no aceptar la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio».

Me pregunto si ellos habrán aceptado ese «ama a tu prójimo como a ti mismo» de la Biblia…

Sebastià Taltavull, obispo de Mallorca, en una entrevista en la radio afirmó: «nunca debe ser incompatible ser lesbiana con ser cristiana«. «El problema ha venido cuando se ha casado… quiero respetar las decisiones, pero querría que hubiera diálogo antes de tomar decisiones».

En el Obispado aseguran que respetan que sea lesbiana (oh, qué respetuosos) pero que no comparten que se case por el civil con otra mujer (pues ya no sé donde les queda el respeto) y que puede desempeñar otras labores que no sea enseñar sobre la fe cristina tan homófoba.

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«Todos estamos llamados a la santidad y a vivir en comunión en el seno de la Iglesia, pero a la hora de incorporarnos a una asociación o de ejercer algún cargo de mayor responsabilidad se pide un plus de credibilidad por parte de la persona que ha de asumir una función específica, de manera que la misión que se le encomienda sea fructuosa y que la persona en concreto no pueda suscitar ningún tipo de escándalo en los fieles», han manifestado, y no se les cae la cara de vergüenza.

Señores de la iglesia, discriminar a una persona que lleva años ejerciendo como catequista de vuestra doctrina, solo porque ha decidido casarse con otra mujer, es un acto homófobo tan grande como vuestra iglesia.

El hecho de que decida ejercer su derecho al matrimonio igualitario no la hace ni menos amante de Dios ni menos amante de su religión, no la incapacita en nada, la incapacidad la demostráis vosotros que eso de ama al prójimo como a ti mismo lo habéis hecho bastante selectivo: ama a los heterosexuales como a ti mismo.

No sabemos si la catequista emprenderá acciones legales por despido por discriminación, nos gustaría que lo hiciera, que ya es hora de que os paren los pies.

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