La homosexualidad ha estado presente en todos los ámbitos de la vida, desde que el hombre es hombre y desde que el mundo es mundo. Partiendo de esta premisa básica podemos determinar que las relaciones entre personas del mismo sexo han formado parte de las distintas épocas de la historia, y por tanto, han impregnado la cultura de la humanidad.

Lesbian KissEl cine es una de sus expresiones máximas, y por tanto vamos a hacer un pequeño repaso de algunos de los títulos que han marcado la historia del cine de temática gay. La imagen de dos hombres bailando juntos, hoy en día no tiene ninguna connotación sexual, (dependiendo del baile), pero si nos retrotraemos a 1895, la cosa cambia. Esta precisamente es la primera escena considerada “homosexual”, aunque para nada fue esa su intencionalidad. Se trata de un ensayo experimental de Thomas Edison.

ShelterLos mariquitas fueron personajes recurrentes desde los años 30 hasta los 60. Así, se dotaba a las películas de hombres amanerados, fácilmente identificables como homosexuales, que sobre todo protagonizaban situaciones cómicas. Se trataba fielmente del reflejo de la época hacia las personas LGTB, consideradas como desviadas, por una sociedad que no entendía otro tipo de sexualidad que no fuera la preeminente.

Pese a todo, algunos de los mitos de la época, como Marlene Dietrich hicieron guiños al colectivo en algunos de sus géneros. En “Morocco”, de Josef Von Sternberg, la actriz interpreta una escena en la que no duda en vestirse con un esmoquin de varón, en un club nocturno, comportarse como tal, y besar a una mujer. Por su papel, la estrella de origen alemán, lograría su única nominación a los Premios Óscar.

Dietrich se convertiría en un icono gay de la época junto con Greta Garbo, quien también interpretó personajes, con una clara tendencia homosexual. Este es el caso de “La Reina Cristina de Suecia” de Rouben Mamoulian, que en 1933, no dudo en mostrar las inclinaciones del personaje principal hacia una de sus sirvientas.

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A partir de ahí, los cineastas tuvieron que lidiar con una censura feroz en la mayor parte de los países, que obligó a eliminar desnudos, besos que no se consideraran apropiados, y todo tipo de detalles estúpidos, propios de la incultura y de la imposición de unos valores tradicionales, que debían mostrase al mundo con decoro y decencia.

Pese a todo, la genialidad de los creadores consiguió que los más ávidos espectadores, aquéllos a los que la moral imperante no había neutralizado la mayor parte de sus neuronas, lograran captar los guiños de ciertos personajes. Así, por ejemplo en “La soga” de Alfred Hitchcock, de 1948, se capta como los dos personajes principales, que asesinan a su compañero de estudios, tienen algo más que una bonita amistad.

Los personajes homosexuales no dejaron de aparecer en las películas, de forma velada, escapando a la censura, pero fácilmente reconocibles por el público. Así en “El Halcón Maltés” de Jonh Huston, encontramos a  Joel Cairo, interpretado por Peter Lorre, que manifiesta su homosexualidad a través de sus gestos.

Pasará también a la historia la escena del western “Río Rojo” de 1948, dirigido por Howard Hawks, en el que sus personajes; interpretados por Montgomery Clift y John Ireland, “comparan sus pistolas y su puntería” en una escena muy osada para la época.

Pero, el cine, como la vida misma, no sólo mostraba la cara amable de la realidad homosexual. El pensamiento mayoritario de la época de los cincuenta se basaba en un mantenimiento de las apariencias, y de los valores tradicionales de la época. Cómo no podía ser de otra manera, la rectitud también era plasmada en las películas de la época. Vicente Minnelli, en 1956, retrataba en “Té y simpatía” el esfuerzo de unos padres que intentan corregir el afeminamiento de su hijo para acallar los rumores.

EspartacusLa censura se intensificó eliminando escenas de películas tan reconocidas como “Espartaco” donde un esclavo bañaba a su amo, mientras los personajes hacen alusiones veladas a su homosexualidad. La censura aplicaba entonces, el Código Hays, que establecía una serie de normas para la producción cinematográfica. En definitiva, se apoyaba en la moralidad de la época para mostrar al mundo lo que era y no era normal.

Pese a que la apertura se fue sucediendo poco a poco, la visión de la vida homosexual estuvo marcada durante los sesenta por lo trágico de sus personajes. El ejemplo más claro es el de “Rebelde Sin Causa” interpretada por Sal Mileno y James Dean, entre otros. Los rumores apuntan a que la relación fue más allá de la pantalla, aunque eso es algo que nunca conoceremos. ¿O sí?

La evolución del movimiento LGTB se reflejó en los títulos de los años 70, que pese a mostrar los estereotipos existentes, comienzan a desligarse de la fatalidad de sus personajes. “Cabaret”, de 1972, muestra precisamente otra cara de la homosexualidad en el personaje de Michael York. Se trata de un hombre que no muestra sentimientos de culpabilidad por su condición.

El cine no es ajeno a la realidad social de cada una de las épocas que retrata. Así, el VIH se colaría también en los títulos cinematográficos. “Parting Glances”, en 1986 nos mostró la realidad de un músico portador del virus.

Fue desde entonces, finales de los 80 y principios de los 90, cuando la realidad LGTB se mostró desde un nuevo prisma. “Silkwood”, “El Color Púrpura” o “Personal Best”, esta última de Robert Towne conciben a los personajes desde un punto de vista más común, en situaciones en las que cualquier persona se puede ver reflejada.

“Filadelfia”, fue el segundo gran título que abordaba la temática del VIH. En este caso, la película de gran presupuesto y con figuras tan destacadas como Tom Hanks o Antonio Banderas obtuvo el reconocimiento de la crítica. Prueba de ello son los premios Oscar que le avalan. Si bien es cierto que el colectivo no dudó en lanzar sus críticas a la cinta por la aparente falta de afecto de los protagonistas”. De hecho existen escenas que fueron eliminadas, como por ejemplo la de los personajes en la cama charlando.

Las comedias del género comienzan a ver la luz en los noventa. Así, “In and Out” o “Wong Foo, gracias por todo Julie Newmar” serían las precursoras de otros títulos más actuales como “Another gay movie”, “Make the Juletide Gay”, o la saga “Eating Out”.

Si bien es cierto que dentro del cine de temática gay podemos encontrar un amplio abanico de posibilidades: terror, comedia, musical, etc; no lo es menos, que el género dramático o biográfico nos ha regalado grandes títulos, momentos e historias que son dignas de reseñar.

En “Brokeback Mountain”, Ang Lee adapta para el cine un cuento ganador del premio Pulitzer. No sólo se ha reconocido el trabajo del director e intérpretes, sino que la película se ha convertido en un referente del cine LGTB. Sus protagonistas, en uno de los mejores trabajos de sus carreras, nos muestran el amor prohibido de dos vaqueros, en una montaña que se acaba convirtiendo en su refugio.

Pero si cabe reseñar alguna interpretación, no me puedo olvidar de Sean Pen en “Milk”. Al meterse en la piel del político y activista asesinado en San Francisco, el actor no solo demostró (una vez más) que nos encontramos ante un animal escénico, sino que además durante su discurso de aceptación del Óscar, mostró públicamente su apoyo a la igualdad y al reconocimiento de los derechos de los homosexuales.

Precisamente, la que es actualmente su pareja, Charlize Teron, también consiguió el Óscar por interpretar a una asesina homosexual en “Monster”, del año 2003. Junto con la actriz Cristina Ricie, pudimos comprobar como a veces, “se está dispuesta a todo por amor”.

Felicity Huffman nos regaló su interpretación en “Transamérica”, una película dirigida por Duncan Tucker, y en la que podemos comprobar la realidad de la transexualidad, desde el punto de vista de una mujer que busca completarse 100%. La crítica reconoció el trabajo de la actriz que finalmente no pudo alzarse con el Óscar, aunque sí con el Globo de Oro.

la-mala-educacion-originalSin duda se trata de sólo unos ejemplos, de entre los cientos que podemos encontrar para explicar la historia del cine de temática LGTB. Pese a todo, y de si algo podemos presumir en España, es de haber sido pioneros en la normalización de la realidad social del colectivo. Nuestro cine ha estado impregnado, no sólo de personajes homosexuales, sino de tramas al completo, en las que a través de la comedia, el drama o incluso el destape, se ha trasladado al espectador, el qué hacer diario de las personas homosexuales.

“Chuecatown”, “Cachorro”, “A mi madre le gustan las mujeres”, “Segunda Piel” y “Amor de Hombre”, entre otros muchos títulos, nos han trasladado hasta las vidas de sus personajes, nos han mostrado sus pasiones, sus penas y sus alegrías. Pero si alguien ha sabido hacerlo como nadie ese es el gran Pedro Almodóvar. Estas líneas pueden denotar mi clara debilidad por el cine del manchego que, con sus luces y sombras, se ha convertido en un adelantado a su tiempo.

 Como decía al principio, el mundo del arte no puede obviar la realidad del mundo LGTB. Y es que el arte no es gay o hetero, el arte es una visión de lo que somos, lo que hemos sido y hacia donde caminamos como sociedad. Almodóvar dijo una vez: “Los grandes provocadores lo son sin proponérselo”, y por ello esperemos que continúen existiendo muchos como él, a los que no les tiemble el pulso a la hora de contar el mundo en el que vivimos, un mundo en el que lo homosexual está tan presente como el aire que respiras. Tan sólo tienes que interpretar las señales…

@crisda9delgado

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