A continuación os mostraremos varios vídeos de niños reaccionando ante la noticia de que dos hombres son marido y marido, a pedidas de mano homosexuales o a la homosexualidad en sí. Su naturalidad es incomparable a la de un adulto. Su modo de razonarlo y comprenderlo tiene menos de prejuicio y mucho mas de curiosidad. Y es que, como siempre decimos en Oveja, no hay ninguna especie que padezca de homofobia excepto la nuestra, y si miles de especies con realidades homosexuales. Estamos naturalmente preparados para vivir en la diversidad.

Los niños son esponjas, y el mundo que les rodea les funciona de reflejo, de espejo, para hacerse una idea de sí mismos y de lo demás. En torno a los 4-6 años la verguenza, el pánico ante ser diferente y la timidez aparecen, al tiempo exacto en que los prejuicios que viven alrededor se introyectan en ellos, conviertiéndose en propios, ya sea vertidos hacia dentro o hacia los demás. Es por ello que muchos adultos homosexuales recuerdan que ya sabían su circunstancia allá pos los 4-años, pero sentían la suficiente verguenza, incluso culpa, como para no contarselo a nadie, algunos tal vez hasta hoy.

Una película de referencia sobre este tema, absolutamente recomendable, es Pelo Malo. Relata como ninguna cómo lo mas importante para un niño, desde el nacimiento hasta la adolescencia, es pertenecer al grupo. No ser diferente, a riesgo de ser rechazado o abandonado. No hace falta tener unos padres muy conservadores o un ambiente muy hostil hacia el rechazo. La inmensa mayoría de los homosexuales, en cualquier contexto familiar, han sentido la presión social dificultándoles asumir y expresar sus deseos y sentimientos en algún momento de la vida. La pertenencia o afiliación (al grupo, a la familia, etc) es una de las necesidades básicas del ser humano, como decía Maslow, por delante incluso de la autoestima o la realización personal:

piramideSin embargo, los niños, previo a adentrarse en el contexto social de su país, cultura y familia, están preparados por naturaleza para entender el amor homosexual, y verlo, simple y llanamente, como el mismo tipo de amor que el heterosexual. Sin estigma ni prejuicio aprendido del subtexto que les rodea, no existe el rechazo hacia la homosexualidad. Si crecen en un ambiente diverso e integrador, donde se habla de todo, y se ejercita el respeto a los demás, el peso de la sociedad no será tal y lo natural será lo que vemos en estos vídeos: La celebración de la diversidad.

Rocío Carballo. Psicóloga psicoterapeuta.

www.rociocarballo.com

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