Has luchado mucho por conseguir tus derechos, por ser lo más posible igual a tus amigos, conocidos, vecinos heterosexuales.

Has luchado por conseguir formar una familia y que ésta tenga valor legal, no solo un valor simbólico para ti. Normal, quieres estar protegido.

Y entonces un día lo consigues. Qué bien. Ya te puedes casar, puedes tener una familia, y bueno, no todo es perfecto, luchas contra la homofobia y lesbofobia cotidiana que aún abunda en corazones mezquinos. Pero bueno, al menos tienes leyes que te protegen.

Pero un buen día todo esto acaba. Viene una persona que dice que tú no vales nada, que das asco, que no tienes que tener los mismos derechos que las «personas normales» (heterosexuales), porque si tú fueras su hijo o hija, preferiría verte muerto que verte siendo gay o lesbiana. 

Su mensaje de odio es tan potente que parece sacado de los años 50. Pero no, es real, es ahora, y no solo es él, la gente le vota, la gente le quiere para hacer leyes y gobernar tu país.

Tienes miedo, y con razón. Porque todo lo que has luchado no vale para nada. De un segundo a otro tu forma de amar puede ser ilegal, tu familia puede dejar de estar protegida, así como tu integridad. Porque los mensajes son tan poderosos que parecen dar licencia a otros para atentar contra ti, porque tú no vales tanto como ellos.

Parece ficción, pero no. Es la realidad. Es una terrible realidad que ahora mismo asola Brasil y que en cualquier momento puede reproducirse en nuestro país o cualquier otro.

Brasil legalizó en 2013 el matrimonio igualitario. Pero se teme que esta ley sea revocada por Jair Bolsonaro, el presidente de extrema derecha que asumirá su cargo el 1 de enero de 2019.

Por ejemplo Larissa Rocha y Luana Gomes (en la foto de portada). Ellas llevan 3 años viviendo en pareja, no tenían intención de casarse, pero lo han decidido por miedo. Lo han hecho precipitadamente.

«El presidente electo es extremadamente homofóbico y podría revertir los derechos que hemos ganado, como el derecho a casarnos», expresó Larissa a la BBC. «Ya vivíamos juntas, pero decidimos hacerlo oficial ahora».

Este último vez se han producido muchísimas bodas LGTB, tanto como reacción política como respuesta al miedo de que los derechos sean revocados. Por ejemplo, en un solo centro pequeño en Sao Pablo, el sábado 8 de diciembre se celebraron 40 matrimonios entre personas del mismo sexo.

La Asociación de Juristas de Río de Janeiro ha recomendado a las parejas del mismo sexo casarse antes del fin de año.

Ánimo, Brasil. A resistir y luchar la pesadilla que viene.

VER: Nueva ley. En Suiza ahora es ilegal ser lesbófobo y homófobo

 

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