El mundo de las parafilias es realmente fascinante, especialmente por la imaginación de muchos a la hora de llevar a cabo sus fantasías sexuales. Y no sólo eso, este “mundillo” es, cuando menos, controvertido. No todos somos capaces de comprender la atracción hacia ciertos objetos o prácticas, incluso puede que nos asqueen. Antes de nada, convendría señalar la diferencia entre fetichismo y parafilia. El primero se refiere al uso de algunos objetos o prácticas para aumentar el placer; el segundo, sin embargo, requiere de ese objeto o práctica para que se produzca la excitación. Es decir, para el primero el objeto/práctica es opcional, para el segundo, no.

Pero, ¿qué mal hacen a nadie? Es verdad que ciertas parafilias atentan contra otras personas (o animales), y por tanto, esas podemos considerarlas como “desviaciones sexuales” que constituyen un delito, pero no todas son así. Hay páginas web, foros y grupos de personas que comparten sus fetiches y dan rienda suelta a su sexualidad sin hacer daño a nadie. ¿Quiénes somos nosotras, pues, para juzgarles?

No debemos olvidar que la homosexualidad ha sido considerada una desviación sexual (incluso hoy, en muchos países y en ciertos sectores de nuestra sociedad), un pecado que se salía del designio divino: la procreación. Así pues, bajo este mismo precepto, aún existen leyes en contra del sexo oral heterosexual por atentar contra el objetivo último del sexo. Estas leyes provienen de un  raro país que nadie conoce, los Estados Unidos de América, y pertenecen al noble estado de Carolina del Sur. En Arkansas, el sexo oral es considerado directamente sodomía (creo que tienen cierto lío con aquello de los términos). Pero claro, qué podemos esperar de un país donde va contra la ley atar una jirafa a un poste del teléfono o a una farola (Atlanta).

Volviendo al tema que nos atañe, vamos a nombrar algunas de las parafilias con bastantes seguidores. Quizá algún día quieras poner alguna en práctica o quizá sólo lo leas por curiosidad. Sea como sea, abre tu mente y plantéate un “¿por qué no?”.

  • Animal-play: se trata de fingir ser un animal y ser tratado como tal. Podría considerarse una variante del sadomasoquismo ya que reproducen los roles de amo y sumiso, aunque en este caso, el sumiso hace el rol de mascota. Dentro de este mundo, es conocido el movimiento “pony-play”, donde la mascota es un pony, y se le ponen todos los aparejos propios para un equino. Es más, en algunos sex-shops venden plugs (dildos anales) que por el otro extremo tienen cerdas que simulan una cola de caballo. Canes, felinos o equinos, elige el tuyo.
  • Furries: la comunidad furry va creciendo por días. Los fans de este movimiento se identifican con ciertos animales, a los que les dan cualidades humanas, y se disfrazan como ellos. Hacen convenciones, concursos, foros… y más de uno también se ha llevado esta afición a la cama.
  • Cyesolagnia: atracción sexual sólo por las mujeres embarazadas. ¿Quién no ve hermosa a una mujer embarazada? Pues hay quienes han desarrollado todo un fetiche con estas bellas mujeres. No hay más que pasearse por cualquier sex-shop o por cualquier página porno para descubrir vídeos pornográficos cuyas protagonistas son las barrigas preñadas. La atracción sexual por la lactancia es una de sus variantes.
  • Hirsutofilia: ¡Se acabó el sufrimiento de depilarse! Si eres alérgica a la cera y nunca has cogido unas pinzas, ¡aquí tienes tu público! Personas que adoran el vello, ¿qué más se puede pedir?
  • Autonepiofilia o infantilismo parafílico: excitación por usar pañales y ser tratado como un bebé. Mientras uno cumple con el rol de bebé, otro tiene que cuidarle, darle de comer o regañarle, según se tercie. Por supuesto, también tiene su variante sexual que, por suerte, sólo se realiza entre adultos.
  • Fetichismo por oler bragas usadas: hay quien se excita con el noble arte de oler bragas que han sido usadas previamente. En Japón, había máquinas expendedoras de dichos artilugios; se dice que muchas jovencitas se han pagado así los estudios… Para desgracia de muchos, estas máquinas fueron prohibidas por el gobierno nipón por las empresas que usaban técnicas fraudulentas para hacerse con el género.

No existe en sí ninguna parafilia que sea exclusiva de lesbianas o gais. Estas sexualidades alternativas no entienden de orientación sexual, lo único que requieren es una pasión por algo. Este es sólo un pequeño ejemplo de las muchas parafilias que puede haber.

¿Te atreves con alguna?

Aida Castaño

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