Fàtima Taleb, primera concejala musulmana de la historia de Badalona, ha celebrado un matrimonio entre dos hombres. Su fotografía con los novios, ataviada con velo, no ha pasado desapercibida en redes sociales. La noticia es especialmente simbólica si se tiene en cuenta que hasta mayo Badalona tenía como alcalde a Xavier García Albiol, ahora líder in pectore del PP catalán, que hizo del populismo xenófobo su principal seña de identidad al frente de la alcaldía.

Las diatribas populistas de García Albiol contra la inmigración y su llamamiento electoral a “limpiar Badalona” recibieron su justa compensación cuando, tras las elecciones, el PP consiguió 10 concejales, lejos de la ansiada mayoría absoluta, y los 5 concejales de Guanyem Badalona en Comú, los 4 de PSC, los 3 de ERC, los 2 de ICV-EUiA y uno de CiU (formación, no lo olvidemos, que fue la que permitió el ascenso de García Albiol a la alcaldía en 2011) respaldaron a Dolors Sabater, de Guanyem Badalona en Comú, como nueva alcaldesa. El otro concejal de CiU, perteneciente a Unió, votó en blanco, mientras que el concejal de Ciudadanos se votó a sí mismo. La xenofobia, por cierto, no es el único elemento populista que Albiol utilizó como alcalde. En su momento llamó “viciosos” a los practicantes de cruising, que equiparó a la prostitución y contra el que anunció medidas policiales.

Una de las concejalas de Guanyem era precisamente la musulmana Fàtima Taleb. Taleb, de origen marroquí, llegó a Badalona cuando tenía 22 años, y es licenciada en Letras Modernas en Marruecos. Ya en Badalona se implicó en proyectos sociales y de voluntariado, hasta acabar dando el salto a la política tras asistir a las asambleas de Guanyem Badalona, movida en buena parte por la supresión, de la mano de García Albiol, de muchas de las iniciativas municipales de inclusión social. “Necesitamos respirar un aire limpio, sin racismo, sin xenofobia, ni discriminación, necesitamos una sociedad diversa que incluya a todos los colectivos sin exclusión”, defendía en su candidatura.

Ahora Taleb ha querido hacer un gesto que demuestre que se puede ser creyente musulmana y respetar el matrimonio igualitario casando a una pareja de hombres y permitiendo que se conozca públicamente. Gesto cuya intencionalidad simbólica desde luego saludamos, pese a las críticas que según recogen algunos medios ha recibido la concejala en redes sociales, tanto del ámbito no musulmán (“si es tan moderna, ¿por qué no se quita el velo?”) como musulmán (“qué pena que esta persona diga que es musulmana”).

Fuente: Dos manzanas

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