Coy, nacida niño, dijo entre sus primeras palabras: “Soy una niña”.

Con 3 años, esta niña podía sin dificultad expresar lo que era. Lo sabía. Y también lo que no era. Coy lloraba cuando se imagina la idea de tener atributos masculinos de mayor, y no soportaba vestirse con ropa de chico. Su necesidad de ser una niña era tan rotunda y evidente que sus padres, siguiendo el consejo psicológico de un profesional, la dejaron ser como era. Desde entonces Coy era una niña feliz.

El núcleo de la estría terminalis (BSTc) del cerebro  muestra una sorprendente relación con la identidad de género de los seres humanos, (Kruijver t al 2000, Zhou et al 1995), que no con la orientación sexual, -de ahí que un sujeto transexual pueda ser tanto heterosexual como homosexual-. Los sujetos que han nacido niños y cambian su sexo al femenino muestran la misma configuración en este núcleo que las mujeres. En mujeres que cambian su sexo al masculino, el área BSTc muestra la configuración de un cerebro masculino.

coy1Al empezar la educación primaria, con 6 años, la administración del colegio introdujo un trato de diferenciación para con Coy. Tendría que ir al baño de chicos. La familia de Coy recurrió este hecho y presentó una queja formal por medio de la Fundación por la Defensa y Educación de los Transgénero. El caso saltó incluso a los medios, por la difusión que le dieron sus defensores. Los padres argumentaron que no querían ocultar a su niña como si fuera una vergüenza y querían que su caso traspasara fronteras para que llegara a las otras familias de transgénero que lo necesitaran. Se lo agradecemos.

En nuestro país las medidas para controlar el bullying y las que aseguran un soporte legal a la población transexual –también la homosexual- han sido cuestionadas como innecesarias y limitadas desde la administración pública, lo cual no sólo no evita lo que le ocurrió a Coy, que tuvo la inmensa suerte, si la comparamos con otros niños transexuales, de que sus padres entendieran que en realidad es una niña en un cuerpo de niño y lucharan por sus derechos, sino que favorecen el bullying y reducen infinitamente los recursos con los que estos niños cuentan para hacerse un lugar sano y positivo en sociedad.

En la adolescencia, Coy comenzará a tomar medicación hormonal para facilitar un desarrollo físico coherente a su género, y a partir de los 16, se podrá someter a cirugía.

Una de cada 30.000 personas nacidas con genitales masculinos y una de cada 100.000 personas nacidas con genitales femeninos son transexuales.  Los protocolos públicos establecen que la intervención quirúrgica de cambio de sexo no se puede realizar antes de los 18 años, no obstante se permite a menores de edad cuando hay una sentencia judicial favorable de por medio.

La experiencia de enfrentarse a una cirugía y un cambio hormonal no solo no necesita del bullying que reciben muchas veces de compañeros, familia y sociedad, sino que requiere de un buen soporte familiar y social, y tal vez ayuda profesional, para evitar secuelas psicológicas. Es por ello que las medidas para evitar el bullying en las escuelas y en sociedad son imprescindibles, y su omisión supone un ataque terrorista hacia la psique de esta población.

Como seres humanos, el esfuerzo y el malestar lo llevamos mejor cuando lo compartimos. Si todas las personas se sometieran a un cambio de sexo, los niños transgénero lo gestionarían con mucha más facilidad. Sin embargo, a estos pequeños les toca hacerlo solos, con los miedos e incertidumbres que eso supone. ¿Cómo será el resultado? ¿Irá bien la operación? ¿Qué efectos secundarios tendrá la medicación? Es por ello muy importante que se sientan apoyados en todo momento, sostenidos, y que tengan referentes. Desde aquí recomendamos a sus familias buscar un grupo de iguales, tal vez en la población en la que se encuentren, o por Internet, para que ellos y los niños puedan compartir sus experiencias y no sentirse únicos.

Antes de poner punto y final a este artículo, quiero hacer una reflexión necesaria:

Si estos sujetos son capaces de enfrentarse a la sociedad, incluso a la familia, y luchar en muchas ocasiones desde la absoluta soledad e incomprensión por alcanzar la coherencia entre su cuerpo y su género, es porque estar acorde con nuestro género es una necesidad básica, como comer o ser amado. Desde ahí, esforcémonos como individuos y sociedad por dejar de robarles su derecho humano a tener una vida digna.

Qué menos. Son niños. Aquí os dejamos un vídeo con emocionantes testimonios de niñas transexuales y sus familias.

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Rocío Carballo. Psicoterapeuta.

www.rociocarballo.com

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