Somos una familia numerosa, dos mamás, dos niños, un perro, un gato y dos tortugas. Violeta y yo llevamos prácticamente toda la vida juntas. Éramos mejores amigas en la primaria y al comenzar la universidad empezamos nuestra relación.

Hace 8 años nació nuestro hijo Bruno, por una inseminación artificial que nos hicimos en la clínica IVI. Hace tres años volvimos para embarazarnos de Mía, lo hicimos a través del método ROPA. Esta vez se embarazó Violeta con un óvulo mío. Bruno y Mía son de donantes de esperma diferentes, genéticamente solo comparten mi ADN, pero eso no hace que sean menos hermanos, por supuesto, a pesar del valor que da nuestra sociedad a la genética.

Mía es aún una bebé, pero Bruno ha tenido que enfrentarse a las preguntas tontas de una sociedad que no está educada en diversidad.

Las madres lesbianas, los padres gays y las madres solteras debemos educar a nuestros hijos y empoderarlos, porque hay personas que no son solo maleducadas, también muy irrespetuosas.

Aquí tres preguntas que le ha tocado escuchar a Bruno:

¿Cuál es tu verdadera mamá?

Aunque no lo creáis solo tenía 5 años cuando se la hicieron. Estábamos en un restaurante, hablando los tres, y él nos llamaba mamá y mami. En la mesa del lado (demasiado cerca) una pareja de unos 50 años. Él se puso a hablar con Bruno en los términos de “machote”. En un momento le preguntó cuál de nosotras dos era “la verdadera” mamá. Bruno se quedó mirando sin entender la pregunta.

¿Dónde está o quién es tu papá?

Esta es la pregunta por excelencia, y ha tenido que escucharla varias veces y de varias personas. Y en distintos formatos: “¿Juegas al fútbol con tu papá?”, “¿Vas a ver el partido con papá?” “Tienes que crecer fuerte y sano como tu papá” y un sin fin de tonterías que me sacan de quicio y me hacen sentir pena por los niños cuyos padres han fallecido o los han abandonado, porque Bruno no puede echar de menos lo que nunca ha tenido, ¿pero y los niños que sí lo han perdido y deben escuchar todas esas preguntas?

Bruno suele contestar que su familia es de dos mamás sin papá.

¿Te gustaría tener una familia normal?

Esta pregunta se la hizo una de sus mejores amigas del cole hace dos años. Lo mejor de todo es la respuesta que dio Brunito: “no, porque las familias normales no tienen tantos animales”.

Al final, más que lo que opinen los demás de mi familia, me preocupa lo que mis hijos opinen de la suya, por eso, creo que es tan importante hablarles con naturalidad. He encontrado este post en el que dan consejos detallados y por edad. Es para familias de mujeres solas, pero igualmente creo que puede servir. Lo comparto.

 

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